DÍA 1 – 20 de junio
7:05 am. En el otro extremo de Europa madrugaba Madrid. Era el punto de partida del gran viaje, su base había sido construida con cuidado y cimentada con la más alta de las emociones. Era el momento de dejarse llevar. El trayecto hacia el destino era largo, tres aviones y entre ellos un espacio que la impaciencia llenaba hasta rebosar. Roma le esperaba como primera anfitriona.
La desesperación en la 'Città Eterna' fue corta. En seguida embarcamos hacia la segunda anfitriona
del día: 'La ciudad de los 5 mares'. ¿Cinco mares? Quizá si solo le hubieran dicho eso aún estaría
intentando adivinar cuál era, pero permitiendo a la Historia acompañarle, pudo saber más tarde que
esos cinco mares eran: Blanco, Báltico, Caspio, de Azov y Negro; y que la gran ciudad no era otra
que: Moscú.
Pero, ¿a que en cambio sí sabíais quién estaba detrás de la etiqueta de 'Ciudad Eterna'? Cosas de la historia....
Mientras nos alimentábamos como es debido la impaciencia fue cada vez más creciente, y más
después de 4 horas a más de 3 km del suelo; hasta que por fin desde la ventanilla se dejaban ver los
primeros signos de tierras rusas. ¡Las ansias se solidificaban!.
Quedaba un paso más, sólo que ahora tocaba esperar muchas más horas que en la amada
Roma...pero bueno, ¡era Rusia! Había que investigar, por ejemplo, cómo ir a facturar el
último vuelo:
Qué sería del mundo sin el inglés, y sin esos famosos iconitos universales... ¿No sería bonito y
gratificante el esfuerzo de aprenderse (o llevar escrito, aunque sea) esas palabras tan útiles para
cualquier situación en el idioma del lugar? Nosotros por nuestra parte nos llevamos un periódico en
alfabeto cirílico, por algo se empieza...
Sí, como veis siempre hay algo de conocimiento mundial, que se entiende aunque esté en asirio. En
ese momento nos sentimos como en casa...Pero espera: ¿14€ el menú? El plan ruso causó efecto:
que se te quitaran las ganas de comprar en él. La espera se hizo más que eterna, aún no se si por los
nervios o por subir a un avión de este país...
Pero tranquilos, es un avión normal y corriente con sus baños y salidas de emergencia:
Y por fin, ¡aterrizamos!. Nos dirigimos rápidamente a un puesto de cambio de moneda, para cambiar unos pocos euros a la moneda de allí: el dram.
(Es conveniente, para pagar el transporte hasta la ciudad. El resto de dinero sale mejor en las casas de cambio que hay por muchos sitios, principalmente los supermecados).
A la salida nos esperaba un empleado del hostal donde nos íbamos a alojar, para llevarnos hasta allí. En Armenia, sale muchísimo más rentable coger taxi o mirar si tienen servicio de transfer los hoteles, hostales,...; ya que los buses son de horario muy reducido, y los vuelos que llegan de Europa normalmente llegan demasiado tarde. Antes de que os asustéis: la palabra 'taxi' allí siempre va ligada a 'regateo'. ¡Nos costó 10€! No hay oferta mejor.
1:30am. Sobre el asfalto de la capital: Ereván, íbamos más que felices de haber llegado a nuestro ansiado destino; pero ahora Armenia dormía esperando amanecer con nuevos huéspedes a los que acoger con su más brillante belleza y humildad.



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